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Nuevos caminos

Mucho antes de licenciarme en Psicología, incluso antes de comenzar la carrera, ya tenía un interés especial por la matronería, así que en cuanto me licencié, comencé a buscar una escuela de acuerdo a mi filosofía y a mi forma de ver el mundo de la mujer. Cuando descubrí AAMI (Ancient Art Midwifery Institute), me enamoré de esta escuela y de su filosofía, era la escuela perfecta para mí. Su lema principal es: “confía en la mujer, solamente ella sabe cómo parir, ella es la máxima responsable y la máxima autoridad sobre ella misma. Tú estás presente y a la vez no estás, pero posees todos los conocimientos necesarios para poder detectar cualquier complicación.”

Así que sin pensármelo dos veces decidí embarcarme en esta preciosa aventura registrándome en la primera parte de la formación, “Midwifery Exploration Course”, en el que tengo que realizar una serie de trabajos de investigación, elaborar artículos, críticas de libros y describir cómo actuaría como matrona en varios tipos de situaciones. A la vez que realizo estos trabajos, asisto a clases virtuales en directo impartidas por diversas matronas estadounidenses, canadienses y australianas como Gail Hart, Gloria Lemay, Maryn Leister, Patricia Edmonds o Carla Hartley (directora del AAMI).

Este verano me voy a registrar en la segunda parte de la formación “Introduction to Midwifery” y el año que viene comienza la última parte, “Advanced Midwifery Studies”. Entre libros, trabajos y clases virtuales, también tengo que asistir a conferencias y clases presenciales prácticas para poner a prueba mis habilidades matroniles.

Uno de los primeros manuales que tengo que leer es “Heart and Hands” de la matrona americana Elizabeth Davis (National Midwifery Institute NMI), así que aquí estoy estudiando y anotando hasta tener todo bien asimilado.

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Entre los trabajos que he elaborado, me hace feliz poder dar a conocer a la comadrona Choni Gómez, que me ha concedido una entrevista preciosa (que publicaré más adelante con su permiso) y también a Isabel Fernández del Castillo, de cuyo libro, “La Revolución del Nacimiento” he elaborado una sinopsis, ya que ha sido el primer libro que me he leído sobre el tema y ha hecho mucha mella en mí, podría decir que mi deseo de formarme como matrona nació de la lectura de este libro.

Aparte de todo esto, mi pasión por el mundo femenino (mis amigas me llaman friki del parto) hace que esté todo el tiempo que tengo libre investigando y leyendo artículos, revistas y libros sobre placentas y partos en familia o libres, mis temas preferidos para mi proyecto final.

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Y aquí termino por hoy. Poco a poco seguiré contando como voy evolucionando en esta nueva aventura. Aún estoy comenzando el camino, me queda mucho que aprender pero va a ser muy emocionante!

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Matronas y Doulas en Canadá. Un trabajo en equipo.

Antes de llegar a Canadá, un tiempo antes de licenciarme en Psicología, empezó a nacer en mí un interés hacia el mundo de la mujer, tanto emocional como fisiológico, así que en cuanto terminé la carrera comencé a buscar información sobre matronas y doulas.

Cuando llegué a Canadá me informé sobre los cursos para formarme como doula y decidí matricularme. 

Este curso es impartido por doulas y matronas en una de las universidades de la ciudad en la que vivo, cuesta alrededor de 500-600 dólares canadienses y dura en total 23 horas repartidas en 3 días.

En el curso facilitan un dossier con información tan variada como anatomía y fisiología del parto, desarrollo fetal, parto y posparto, lactancia, cuidados prenatales, modelo de atención de la matrona, manejo de emociones en el embarazo y parto , complicaciones en el embarazo y parto, cesárea, comunicación y expresión,  técnicas de manejo del dolor (masajes), hierbas, aromaterapia, pautas para una mejor administración y gestión del negocio de la doula y para atraer clientes, cuidados del recién nacido, etc.

Pero la formación no termina ahí, este es el comienzo de un largo viaje que incluye atender clases de educación prenatal y de lactancia, acompañar partos tanto domiciliarios como hospitalarios o en centros de partos y documentar cada uno de ellos con firma incluída de médicos, enfermeras y/o matronas, todo ello para finalmente poder certificarse por la organización que uno desee ( Dona International, CAPPA, Childbirth International, etc). O también existe la opción de ser una Doula independiente, que es igual de válida. 

Además, una doula también puede impartir clases prenatales si antes se forma en ello en cualquiera de las organizaciones citadas o también puede formarse en un tipo de educación prenatal como Birthing From Within, Lamaze o Hypnobirthing entre otros.

Las profesoras de la formación en doula suelen decir que si quieres ser matrona, es aconsejable que te formes como doula por lo estresante que puede llegar a ser y para comprobar si realmente estás hecha para esa profesión. 

El trabajo de una doula en Canadá es muy intenso y estresante. Está disponible para la mujer las 24 horas del día, 7 días a la semana durante el último mes de embarazo y durante un mes después del parto, es decir, no puede hacer planes de ningún tipo, solamente está pendiente de que suene su teléfono en cualquier momento para salir de casa a toda prisa.

La doula hace varias visitas a los padres antes del parto en donde hablan y planean el tipo de parto que desean tener, además de hablar de experiencias previas, traumas, emociones con respecto al embarazo, parto, lactancia, etc

Cuando la mujer comienza a sentir las primeras contracciones llama a la doula y ésta acude a toda prisa para estar a su lado, aliviarle el dolor mediante masajes, hacer sesiones de aromaterapia, acompañarla, hablarle, cantarle, hacer lo que a la mujer en ese momento le haga más feliz. Pueden pasar horas y horas y horas y la doula seguirá ahí, al lado de la mujer, hasta que llegue el gran momento y sea hora de llamar a las matronas para que atiendan el parto en casa o acudir al hospital, en donde las doulas se reunirán con las matronas y viceversa para trabajar en equipo por el bienestar de la mujer.

Generalmente las matronas, en la primera reunión con los futuros padres, les hacen saber que sería muy beneficioso para ellos contratar a una doula para su parto y les hablan de los numerosos beneficios que ello conlleva. Doulas y matronas trabajan mano a mano, colaborando entre ellas por el bien de la mujer, la matrona necesita  a la doula y la doula necesita a la matrona. Cada una aporta y trabaja en distintos aspectos para el beneficio de la mujer a la que atienden y acompañan.

Cuando el bebé nace, todo el mundo felicita a los nuevos padres y las matronas y la doula se felicitan mutuamente por los preciosos momentos compartidos y se dan las gracias por la ayuda.

Matronas y doulas tienen diferentes roles pero un objetivo común: trabajan por el bienestar de la mujer. Eso es lo más importante, que la mujer se sienta cómoda, acompañada, tranquila, y tanto la matrona como la doula saben proporcionarle todo ésto desde distintos enfoques, uno más fisiológico y otro más emocional.

Pero lo más importante es que la única persona que tiene derecho a elegir quién la va a acompañar en su parto es la mujer.

En Canadá, la doula es una figura muy valorada por todos los profesionales de la salud por su importante aporte a la mujer en su embarazo, parto y posparto, tanto en el plano físico (mediante masajes o caricias) como emocional.

 

En el nacimiento de T., tanto mi doula, como mi pareja y mis matronas fueron pilares esenciales, cada uno con su rol. Todos me apoyaron de forma física y emocional, colaborando entre ellos, formando un equipo. Fue un parto en casa, precioso, perfecto, con dos matronas y una doula acompañándonos, maravillosas mujeres colaborando en armonía por un fin común, nuestro bienestar.

Distintos estudios demuestran la importante labor que las doulas realizan:

 http://summaries.cochrane.org/CD003766/continuous-support-for-women-during-childbirth

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21328263

http://ajph.aphapublications.org/doi/abs/10.2105/AJPH.2012.301201?prevSearch=doula&searchHistoryKey=&

http://www.sciencedaily.com/releases/2008/05/080529162613.htm

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La “línea púrpura” y otras señales

Estos últimos meses estoy asistiendo a unas clases sobre matronería impartidas por Gloria Lemay, matrona canadiense que imparte formación a doulas, matronas y otros profesionales de la salud.

En la última clase aprendí cómo saber en qué fase del proceso de parto se encuentra una mujer sin tener que realizar tactos vaginales.

Me interesa inmensamente este tema porque soy una radical defensora de la no intervención en el proceso del parto, creo en el cuerpo de la mujer para expulsar a su bebé de forma natural, sin ninguna interrupción del exterior.

Gloria nos contó que hace varios años conoció a una matrona holandesa que le mostró cómo saber de cuantos cm está dilatda una mujer cuando está de parto. A esta matrona en la escuela de enfermería le enseñaron a no realizar tactos vaginales a las mujeres en parto, sino que tenía que aprender a leer el cuerpo de la mujer y sus gestos faciales.

Entonces ¿Cómo se puede saber de cuántos cm está dilatada una mujer sin realizarle un tacto vaginal? Existen muchas señales que nos indican que la mujer se encuentra de parto, en un estado avanzado de dilatación, que el bebé no tardará mucho tiempo en ver la luz.

Una muy buena señal que muestra que la mujer se encuentra en un estado avanzado de dilatación es el sangrado, ya que el cuello del útero comienza a ensancharse y dilatarse, lo que provoca que se desgarren algunas venitas, produciéndose el sangrado, aunque no a todas las mujeres les pasa ésto.

Otra señal son las sensaciones (contracciones) se sientes más seguidas, con una duración de más de 70 segundos.

Otra señal muy distinguible es que la mujer comienza a sudar por la zona de los hombros.

También puede que la mujer sienta náuseas y tenga la necesidad de vomitar.

Otra señal es que se pueden producir sensaciones de frío y calor.

Una señal que muestra claramente que la mujer está de parto es cuando ya no utiliza la parte frontal del cerebro, la razón, y pasa a un estado primitivo, salvaje, focalizada en su mundo interior, emitiendo sonidos guturales, sin darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor.

Otra señal corporal muy importante en la que nos debemos fijar siempre es la “línea púrpura” línea que nace en la zona del ano y va creciendo hasta terminar en la zona del cóccix. Esta línea indica en qué estado de dilatación se encuentra la mujer. Cuanto más larga y pronunciada es la “línea púrpura”, más dilatada está la mujer, lo que significa que la cabeza del bebé verá la luz en muy poco tiempo.

Citamos aquí también el “Rombo de Michaelis”, que también es un indicativo de la dilatación completa en mujeres, cuya posición permite un ligero desplazamiento del triángulo formado por el cóccix, el sacro y las últimas vértebras lumbares, creándose más espacio para que el bebé se vaya amoldando.

Por lo tanto, los tactos vaginales rutinarios son innecesarios la mayor parte de las veces, existiendo otros métodos menos intervencionistas que permiten a la mujer sentirse más libre, siendo solamente ella la auténtica y única dueña de su parto.

REFERENCIAS:

Apuntes de mis clases.

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