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Matronas en Canadá. Un enfoque diferente.

Voy a hablar de cómo trabajan las matronas en Canadá desde el punto de vista de embarazada y futura mamá. Cuando termine mi formación como matrona, hablaré como profesional.

Cuando supimos que se iba a añadir un miembro más a nuestra familia en seguida nos pusimos a buscar información sobre cómo sería eso de tener un hijo en Canadá. Porque soy una apasionada del tema, más o menos ya sabía que todo iba a ser muy diferente a mi país de origen.

Aquí las matronas trabajan en grupos fuera del hospital y atienden partos en hospital, en tu propia casa o en casas de nacimiento, todo ello cubierto por la sanidad pública. Algunos grupos son grandes (15-20 matronas), otros son más pequeños y también existe la opción de trabajar sin formar parte de un grupo.

Algo que me resultó curioso es que, aunque el embarazo sea normal, de bajo riesgo, uno decide qué vía prefiere tomar, la del ginecólogo o la de la matrona.

Si se elige la vía del ginecólogo, el médico de familia atiende a la mujer embarazada hasta la semana 24 y de ahí pasa al cuidado del ginecólogo que me imagino seguirá realizando los tests rutinarios y si al final coincide que atienda su parto, pues genial, sino, tendrá en su parto a otro ginecólogo totalmente desconocido.

Yo por supuesto, como ya estaba muy informada sobre el tema y los ginecólogos solamente deberían de estar para atender los embarazos de alto riesgo, me fui por la vía de la matrona.

Si uno elige ser atendido por matronas, nada más ver en la prueba de embarazo el positivo, debe contactar a todos los grupos de matronas de la ciudad por dos razones: 1. Existe mucha demanda 2. No hay matronas suficientes para toda esa demanda, se necesitan, y muchas ( matronas españolas en paro venid para aquí!! ).

A la hora de contactar con cada grupo de matronas, tuve que rellenar un cuestionario muy básico online con mis datos personales, fecha aproximada de parto, y una redacción contándoles por qué me gustaría ser atendida por matronas, entre otras cosas. Así que rellené los cuestionarios de todos los grupos y esperé unos días. Comencé a recibir respuestas de algunos grupos diciéndome que me pondrían en lista de espera y me contactarían cuando tuvieran un hueco, hasta que recibí una respuesta afirmativa de uno de los grupos para concertar la primera reunión de bienvenida ( igual que cuando buscas un médico de familia, tú llamas y ellos deciden si te aceptan o no, y si lo hacen, organizan una reunión de bienvenida ).

En la primera reunión de bienvenida, en una casita estilo canadiense a donde tendríamos que acudir en futuras citas, había más parejas y también estaban todas las matronas (provienen de formaciones muy variadas: nurse-midwife, midiwife y birth attendant. Muchas se han formado en EEUU o Inglaterra) , se presentaron, nos ofrecieron té y hablaron extensamente sobre su modelo de trabajo (holístico y centrado en la familia) y lo que supone el modelo de atención de la matrona para la mujer y su familia. También participamos todos en una especie de debate sobre los problemas que existen hoy en día con respecto al intervencionismo y medicalización del parto y qué se debería hacer para cambiar la situación. Fue una reunión muy agradable y salimos muy contentos, convencidos de que habíamos elegido la opción correcta.

En la primera visita rutinaria después de la primera reunión, elaboraron mi historial y el de mi pareja y me hicieron los controles rutinarios ( toma de la tensión , escucha del latido fetal…etc), todo muy relajado, realmente el control del latido fetal solamente me lo hacían cuando yo lo pedía y no me pesaban a no ser que yo lo pidiera, pero deduzco que conmigo se lo tomaban con más calma porque me veían muy saludable. También nos preguntaban cómo nos sentíamos emocionalmente hablando, si me alimentaba de forma sana y por nuestra vida cotidiana en general. Y así en todas las visitas. Nunca me hicieron ni un solo tacto ni tuve la obligación de hacerme ningún test rutinario, sea ultrasonido, test sanguíneo, prueba de glucosa, Strep.B, etc, todo fue opcional y si nos negábamos a hacerlo no pasaba nada, era nuestra responsabilidad y eran nuestras decisiones, totalmente respetadas por las matronas. Sobre la semana 32 decidíamos de forma definitiva en donde queríamos tener a nuestro bebé y nos daban un dossier con  unas plantillas para elaborar nuestro plan de parto deseado y unos documentos para rellenar una serie de datos, así como una lista para tener todo preparado para nuestro parto en casa.

Cuando llegó la hora y las contracciones ya eran muy seguidas, la doula, que nos acompañaba desde las primeras contracciones, llamó a las matronas y vinieron dos de ellas. Todo pasó muy rápido, ninguna intervención innecesaria, ninguna exploración, nada, simplemente estaban ahí acompañándonos y orientándonos en el proceso. Respetaron todas nuestras decisiones, una de las cosas más importantes para nosotros.

Después del nacimiento de T., nuestras matronas nos visitaron en casa 3 veces para revisarnos a T y a mí, para controlar el buen establecimiento de la lactancia y solucionar cualquier duda que tuviéramos. Después de esas 3 visitas nos tocó a nosotros visitarlas a ellas 3 veces más hasta que el bebé cumplió 6 semanas y pasó al cuidado de nuestro médico de familia, ya que aquí el pediatra es un especialista al que se derivan los bebés que tienen algún problema. 

Nuestra experiencia con las matronas en este país fue maravillosa. En la última visita nos costó mucho tener que despedirnos de ellas porque realmente llegamos a tener una relación muy cercana, de mucha confianza y cariño. Cada poco tiempo les enviamos fotos de T. y siempre nos contestan con mensajes muy emotivos y cariñosos. 

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