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La extinción del Arte de la Partería y la importancia de la preservación de los conocimientos ancestrales.

Una de las profesiones más antiguas del mundo, la de partera, matrona, comadrona, o como una prefiera llamarse, se encuentra en peligro de extinción, no por la aparición de figuras con roles complementarios y a veces solapados, ni tampoco porque cada vez más mujeres recuperen su sabiduría interior y prefieran prescindir de estas personas, sino por una razón mucho más compleja que solamente se comprende realizando un profundo análisis de la situación.

La mujer partera original ha sido cruelmente maltratada, vapuleada, menospreciada, preseguida y hasta asesinada por la sociedad patriarcal. El hombre se ha visto amenazado ante esta mujer sabia y poderosa, con un amplio bagaje de conocimientos desconocidos y casi inalcanzables para la mayoría. A pesar de ello, estos conocimientos se han ido transmitiendo de generación en generación, hasta la época actual, en la que sigue existiendo esa “caza de brujas” de una manera más sutil pero igualmente grave., ya que ahora el sistema patriarcal cuenta con el apoyo de muchas mujeres que han sido engañadas y “programadas” para seguirlo.

Siempre nos han inculcado esa visión de la mujer partera como persona ignorante, analfabeta, inferior, engatusadora, etc, así que en el momento en que el hombre médico consiguió entrar en el terreno de la maternidad, “obligó” a las personas que quisieran ser parteras a pasar por una formación que transmite ese trato a las mujeres como personas enfermas a las que es necesario cuidar, la enfermería, con una breve formación en partería, pero un tipo muy distinto de partería que tendría como consecuencia el aberrante encarnizamiento contra las mujeres y sus bebés, manejándolos a su antojo, creando graves secuelas que dejarían una profunda huella de por vida, con esto demostrando que la verdadera autoridad la tiene el Doctor, el hombre, el macho.

El Doctor, el hombre, el macho dominante de esta sociedad patriarcal, ha conseguido realizar un lavado de cerebro masivo en millones de mujeres de todo el planeta, pero ahora ya puede retirarse y dejar su legado en manos de estas mujeres que actúan como cómplices perpetuando este maltrato, tortura, aberración contra sus hermanas mujeres, normalizándolo y transmitiéndolo a generaciones futuras. Actualmente, muchas mujeres alrededor del mundo siguen formándose como tecnomatronas, pasando por formaciones que INSULTAN Y FALTAN AL RESPETO a la sabiduría ancestral de la auténtica partera. La profesión de matrona actual es una visión totalmente distorsionada y falsa de lo que es la auténtica partería.

Las parteras tradicionales, las que poseen el auténtico conocimiento, son las PARTERAS, MATRONAS, COMADRONAS. A las que realmente debe diferenciarse es a las TECNOMATRONAS actuales, la mayor parte esclavas del sistema patriarcal, aunque se ha dado el caso de algunas que han sabido deshacerse de ese “lavado de cerebro” y han reaprendido, se han interesado por adquirir el auténtico conocimiento. Pero es extremadamente complicado poseer el verdadero conocimiento de la PARTERA, ese tesoro acumulado durante miles de años, actualmente en peligro de desaparecer.

Y así es como la profesión de partera se encuentra en serio peligro de extinción. Solamente unas pocas personas son conscientes de ello y luchan por preservar esa sabiduría que ha sobrevivido a base de mucho esfuerzo durante miles de años. Personas que por alguna razón se han dado cuenta de que existen las auténticas mujeres sabias y han acudido a ellas para convertirse en aprendices y absorber todos esos conocimientos para terminar siendo sus sucesoras.

La profesión de auténtica partera requiere de muchas lunas como aprendiz de partera, devorando día y noche manuales escritos por parteras sobre temas tan importantes como fisiología del parto y botánica, así como aprendiendo a utilizar la intuición, clave en esta profesión.

Están resurgiendo en diferentes países nuevas escuelas de partería con una filosofía muy distinta, más centradas en transmitir el auténtico conocimiento, dándole importancia a la fisiología del parto, la botánica, la magia del parto libre, los peligros del ego y algo muy importante, la intuición, entre otros muchos aspectos. Formaciones cuyo objetivo es conservar la sabiduría femenina ancestral, devolver a las mujeres lo que se nos ha robado.

Se trata de que todas las mujeres recuperen su sabiduría femenina innata, sintiéndose de nuevo las únicas responsables y dueñas de sus propios cuerpos. La partera está ahí si la mujer lo desea, a su servicio, acompañándola, guiándola, PROTEGIENDO EL ESPACIO SAGRADO DE PARTO-NACIMIENTO.

De eso se trata la auténtica partería.

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Gobiernos restrictivos, manos atadas y libertades coartadas.

Cuando llegué a Canadá, tenía en la mente un sistema de atención a la maternidad canadiense totalmente idealizado, parto en casa, casas de partos u hospital, todo cubierto por el sistema de salud pública, comadronas trabajando en equipos fuera de los hospitales y con todos los privilegios concedidos en el caso de que la madre decidiese tener al bebé allí, una maravilla! Mi sueño! Este es el paraíso!

Pero a medida que fui adentrándome más en el campo y hablando con comadronas trabajando dentro del sistema, comadronas tradicionales y doulas, me fui dando cuenta de lo que realmente se mueve detrás, de que realmente no es otro todo lo que reluce.

Para empezar quisiera expresar que me parece muy beneficioso que el parto en casa sea gratuíto y esté incluído en el sistema de salud pública, a simple vista parece la opción ideal porque así todas las mujeres pueden tener disponible esta opción. Pero por desgracia no todo es tan sencillo y en el caso de la provincia en la que vivo, las comadronas tienen las manos atadas, ya que el gobierno les prohíbe atender partos gemelares o bebés colocados en distintas posiciones a las consideradas “normales”, es decir, el gobierno controla qué pueden hacer o no hacer las comadronas.

Como consecuencia de este gobierno tan restrictivo y controlador, las mujeres no pueden elegir, no tienen opciones, no tienen libertades respecto a sus cuerpos, sus partos.

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Otro aspecto a destacar es que existe una larguísima lista de espera de cientos de mujeres que desean ser atendidas por comadronas, pero a causa de que al gobierno no le interesa por alguna razón poner más dinero para que se puedan formar más comadronas por año y para que las comadronas puedan atender a más mujeres, a éstas no les queda más remedio que ser atendidas por xl ginecólogx que le toque en ese momento. Debido a la falta de comadronas, las mujeres no pueden elegir la comadrona que más se adapte a su filosofía o con la que más conecte, no, las mujeres tienen que conformarse y casi considerar un favor el ser aceptadas por un equipo de comadronas.

Quiero recalcar que no existe ningún tipo de publicidad por parte del gobierno valorando el trabajo de las comadronas, dándolo a conocer para que las mujeres opten por ser atendidas por ellas. Muchas mujeres ni siquiera saben que existe la opción de ser atendida por comadronas de manera gratuíta.
Por todos estos motivos, la regulación de la profesión de matrona no está funcionando. El sistema actual no está funcionando como debería.

Antes de que se regularizara la profesión de comadrona, existían en Canadá lo que ahora se llamaría comadronas tradicionales, pero a las que yo llamo por lo que verdaderamente son, comadronas, pero cuando las mujeres y sus partos se convirtieron en un tema político y el gobierno metió sus narices, comenzó el chantaje y la manipulación y todas las comadronas que no re registraran dentro del sistema perderían todos sus privilegios y pasarían a llamarse traditional birth attendants, quedaba terminantemente prohibido y penado que se llamaran a sí mismas MIDWIVES. Ahora el gobierno es dueño de las decisiones de las mujeres y dicta quien es comadrona y quien no lo es, pudiendo solamente llamarse como tal aquellas personas que pasen por 4 años de formación en matronería-médico-intervencionista en las universidades canadienses, lo que aquí llamamos MEDwives.

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Muchas comadronas tradicionales se negaron a registrarse, no cayeron en ese engaño y manipulación, prefirieron seguir defendiendo los derechos y libertades de las mujeres, apoyando cada una de sus decisiones, aún arriesgando de forma muy seria sus carreras y sus vidas, porque a pesar de que no es algo ilegal, las comadronas tradicionales están en una situación Alegal, no disponen de ninguna protección en el caso de que ocurriera algún incidente.
En el caso de Estados Unidos, dependiendo del estado ocurre algo similar. Existen alrededor de 23 estados (http://mana.org/about-midwives/state-by-state) en donde la matronería no está regulada, en donde hay comadronas con distintas formaciones, con distintas filosofías para cada mujer. Nadie se interpone entre las dos. Las dos tienen total libertad para decidir. El gobierno no tiene control sobre ellas. En cada uno de estos estados las comadronas forman asociaciones en donde tienen reuniones para supervisiones, actualizaciones contínuas, etc (Un ejemplo del funcionamiento: http://www.aimmidwives.org/AIMM/About_Us.html o http://mainecpms.org/) y esta manera de hacer las cosas, fuera del control de ningún gobierno, fuera de toda política, FUNCIONA, así es como debe ser.

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Por último me gustaría mostrar mi absoluto apoyo a cada una de estas comadronas que están desperdigadas por el mundo, que atienden a las mujeres al “margen de la ley”, que respetan sus decisiones y actúan defendiendo ante todo sus libertades. Son mujeres valientes, son las verdaderas brujas, mujeres sabias que siguen siendo perseguidas en distintas partes del mundo. La cacería de brujas no ha terminado. Algunas se rinden y sucumben al chantaje y la manipulación, saborean el dulce caramelo de sentirse protegidas a costa del control y la privación de libertades. Otras siguen luchando por el cambio, por la eliminación de este sistema patriarcal, misógino y manipulador, controlador y dueño de los cuerpos de las mujeres.

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Métodos tradicionales para manejar la hemorragia posparto

INTRODUCCIÓN

Cuando la fisiología del parto es respetada, el riesgo de hemorragia posparto se reduce y no es necesario el manejo activo. Pero también sabemos que no importa cuán fisiológico sea un parto, la hemorragia posparto se va a producir en algunas mujeres  y la matrona tendrá que manejarlo de alguna manera. Hoy en día, las matronas llevan consigo medicamentos para poder manejar distintos problemas que puedan surgir, pero hay lugares en donde los medicamentos no están disponibles o bien a las matronas no se les permite hacer uso de ellos. Cuando esto ocurre, la placenta, hierbas medicinales y distintos métodos manuales de compresión uterina son herramientas muy útiles para detener hemorragias.

El 70% de las hemorragias posparto son causadas por atonía uterina, haciendo la vasoconstricción el principal objetivo de las hierbas medicinales que se van a utilizar para detener el sangrado.

Debido a que cuando el útero está vacío se contrae de forma más eficiente, para que se produzca la vosoconstricción, es preciso que el primer objetivo sea el alumbramiento de la placenta.

El primer paso para asegurarnos de que se produce una separación y alumbramiento de la placenta rápidos es NO HACER NADA, simplemente mantener el cordón umbilical intacto y preservar la privacidad y la intimidad. El corte tardío del cordón umbilical unido al mantenimiento de la madre y el bebé juntos, reducen la probabilidad de que se produzca una hemorragia.

Es recomendable mantener el cordón umbilical intacto incluso durante el proceso de resucitación. Siempre que madre y bebé estén bien, mantener el cordón intacto facilitará que se produzcan cambios hormonales, contracciones uterinas y finalmente el alumbramiento de la placenta.

Si no se produce el alumbramiento de la placenta y se produce sangrado, se deberá intervenir en el domicilio administrando las hierbas adecuadas (en forma de tintura 1Ml) siempre que la madre y el bebé se encuentren estables.

Una mujer sana con un peso normal puede perder hasta 1L de sangre en el puerperio inmediato sin experimentar ningún síntoma. Pero existen señales claras que indican que la mujer está perdiendo demasiada sangre: piel pálida, labios azulados, nariz y cuello fríos y sudorosos y respiración rápida, aunque la primera señal suele ser el incremento del pulso (>100). También puede producirse un descenso de la presión sanguínea.

Existen varios factores que pueden contribuír a un exceso de sangrado: agotamiento de la madre, parto prolongado, uso de fórceps, medicamentos, anestesia o inducción (sea esta mediante medicamentos o hierbas), vejiga llena, sobrehidratación, fluídos intravenosos, temperatura del agua demasiado elevada, pinzamiento del cordón umbilical demasiado rápido, oxitocina y uso de distintas hierbas.

Para prevenir la hemorragia, es recomendable vaciar la vejiga cuando se acerca el momento del parto, beber líquidos, comer (son recomendables la miel, los zumos y los dátiles) y tener un parto fisiológico, normal, no dirigido. Es esencial el pinzamiento tardío del cordón umbilical, que la madre y el bebé estén juntos, piel con piel y que el ambiente se mantenga calmado y tranquilo.

En la fase del alumbramiento, la placenta puede salir al exterior de forma espontánea, natural, realizando el corte tardío del cordón umbilical y sin tracción controlada del cordón, o bien la placenta es extraída de forma activa, mediante el uso de oxitocina, con el inmediato pinzamiento del cordón umbilical y con tracción controlada del cordón durante las contracciones. En relación a esto, un estudio realizado en Nueva Zelanda con 16000 mujeres ha mostrado que el manejo activo y controlado de la placenta no tiene beneficios para las mujeres de “bajo riesgo”, concluyendo que existe un doble riesgo de experimentar pérdidas de sangre mayores de 1L en este grupo de manejo activo de la placenta.

Varios estudios también concluyen que la tracción controlada del cordón no es efectiva y no reduce la hemorragia comparado con el alumbramiento fisiológico de la placenta.

El sangrado puede provenir bien de la placenta o de un desgarro cervical o vaginal. Cuando el sangrado proviene de la placenta, se produce la separación de la placenta pero el útero, incapaz de contraerse, no es capaz de expulsarla al exterior. Para facilitar la separación de la placenta y su expulsión se debe producir una contracción que controle el sangrado. Se debe masajear el útero con toda la mano abierta y sostenerlo en el momento de la contracción, utilizando la técnica de Effleurage.

Para provocar contracciones para que el útero pueda vaciarse, se pueden utilizar oxitocina y distintas hierbas, aunque también existen otras maneras más naturales de vaciarlo como ponerse “a cuatro patas”, de pie ( si la madre se encuentra estable), pujos dirigidos, tracción controlada del cordón umbilical ( esta solamente se realiza después de que ha habido señales de separación de la placenta, mientras el útero es estimulado para contraerse y solamente durante una contracción) y la técnica de Brant Andrews.

Si existe una emergencia y es necesario remover la placenta de forma manual, lo mejor es transportar a la mujer al hospital, ya que se le puede causar una hemorragia severa y requerir cirugía o transfusión de sangre. Es muy importante mantener el útero contraído tanto como sea posible para disminuír el sangrado, manteniendo el útero comprimido, a la vez que se reponen fluídos y se mantiene a la mujer en posición supina o posición Trendelenburg con el bebé lactando. Cuando la placenta es expulsada y si el útero se mantiene contraído, el sangrado se detiene.

La atonía uterina se produce cuando la placenta se separa total o parcialmente y no se producen contracciones después de esa separación. La sangre continúa fluyendo y el útero está suave y voluminoso. Puede que la sangre esté retenida, así que es recomendable observar el color de la piel de la mujer, tomar su pulso y medir la altura del fundus, ya que se puede producir un deterioro de forma inmediata. Mientras la placenta no ha sido expulsada, se puede realizar la compresión externa del útero, aunque es recomendable combinar la compresión externa e interna.

Por lo tanto es muy importante recordar los siguientes puntos: 1. La vejiga debe vaciarse ya que una vejiga llena previene las contracciones e incrementa el sangrado. 2. Incrementar fluídos poco a poco. 3. Monitorear el pulso. 4. Ponerse en una posición supina o Trandelenberg. 5. Tener en cuenta que el sangrado puede repetirse en 1 o 2 horas.

TRATAMIENTOS TRADICIONALES

Receta de rehidratación: 1/2 cucharada pequeña de sal, 8 cucharadas pequeñas de auténtico azúcar, 1L de agua filtrada.

Hierbas medicinales:

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– Hamamelis virginiana: Muy útil si se utiliza antes del alumbramiento de la placenta (20 gotas debajo de la lengua). Se puede administrar junto con Angelica sinensis para controlar el sangrado antes del alumbramiento de la placenta.

– Angélica sinensis: Muy utilizada por matronas alrededor de todo el mundo (30-50 gotas debajo de la lengua) libera la placenta a la vez que tonifica el útero y relaja el cérvix.

– Cohosh Caulophyllum: hace que las contracciones sean más fuertes.

– Capsella bursa-pastoris: Es la hierba antihemorrágica más efectiva. Se utiliza después de la expulsión de la placenta. Hace que las contracciones sean más fuertes y favorece la coagulación de la sangre. El sangrado después del alumbramiento de la placenta es más sencillo de tratar porque el útero está vacío. Esta hierba posee propiedades homeostáticas y vasoconstrictivas, así como un tiempo de actuación rápido (15 segundos). 1mL de esta hierba en forma de tintura debajo de la lengua detiene la hemorragia posparto en un tiempo que oscila entre 5 y 30 segundos. Si con la primera dosis no se obtienen resultados satisfactorios, administrar por segunda vez 1mL de esta hierba junto con 1/2 mL de pimienta.

– Trillium: Hace que las contracciones sean más fuertes.

– Gossypium thurberiHace que las contracciones sean más fuertes y se produzca la expulsión de la placenta. ( Administrar 1 mL).

– Pimienta: Nunca debe ser utilizado como único remedio para detener la hemorragia. Estimula la circulación, estabiliza el sistema y lo prepara para poder administrar otras hierbas, que actuarán de forma más rápida. Es un excelente catalizador pero no es un vasoconstrictor. Hace que las contracciones sean más fuertes, regula la presión arterial y trata el shock. También tiene propiedades homeostáticas que hacen parecer que el sangrado se ha detenido, cuando en realidad puede que la hemorragia vuelva a producirse un tiempo después.

– Yunnan Baiyao: Esta hierba se ha utilizado en el Tibet durante 700 años y continúa utilizándose para prevenir y tratar hemorragias con una tasa muy baja de efectos secundarios. Contribuye a la disminución del sangrado y a la coagulación de la sangre. También trata síntomas de shock. En un ensayo clínico aleatorizado se ha demostrado que el Yunnan Baiyao tiene efectos similares al misoprostol en la reducción de la hemorragia posparto severa (>1000mL) (Miller et al.2009).

La administración de Yunnan Baiao se realiza de la siguiente forma: se disuelve el contenido de 2 cápsulas en una taza con 1/4 de copa de agua templada. La madre debe beberlo todo de una vez. El sangrado se detiene inmediatamente y la madre se encuentra mucho mejor.

Un potencial tratamiento para todos los partos es la placenta, fuente de prostaglandinas y oxitocina, se ha utilizado tradicionalmente como un potente antihemorrágico en todas las culturas. El tratamiento consistiría en colocar un trozo pequeño de placenta cruda debajo de la lengua o a un lado de la boca. Generalmente el efecto es muy rápido. También se pueden utilizar partes del cordón umbilical.

Si el sangrado no procede de la placenta, habrá que localizar el origen del mismo y aplicar presión con las manos o con gasas. Se mantendrá la presión por al menos 5 minutos hasta que la sangre coagule. Suturar y si es necesario transportar. Un tratamiento tradicional sería presionar con una gasa mojada en vinagre. También se utiliza Yunnan Baiyao directamente en la herida.

La posesión de conocimientos sobre medicina tradicional para tratar la hemorragia posparto es una herramienta imprescindible y muy valiosa que incluso podría salvar vidas en los casos en los que no se utilicen otro tipo de medicinas.

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REFERENCIAS:

Apuntes de mis clases de matronería.

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Nuevos caminos

Mucho antes de licenciarme en Psicología, incluso antes de comenzar la carrera, ya tenía un interés especial por la matronería, así que en cuanto me licencié, comencé a buscar una escuela de acuerdo a mi filosofía y a mi forma de ver el mundo de la mujer. Cuando descubrí AAMI (Ancient Art Midwifery Institute), me enamoré de esta escuela y de su filosofía, era la escuela perfecta para mí. Su lema principal es: “confía en la mujer, solamente ella sabe cómo parir, ella es la máxima responsable y la máxima autoridad sobre ella misma. Tú estás presente y a la vez no estás, pero posees todos los conocimientos necesarios para poder detectar cualquier complicación.”

Así que sin pensármelo dos veces decidí embarcarme en esta preciosa aventura registrándome en la primera parte de la formación, “Midwifery Exploration Course”, en el que tengo que realizar una serie de trabajos de investigación, elaborar artículos, críticas de libros y describir cómo actuaría como matrona en varios tipos de situaciones. A la vez que realizo estos trabajos, asisto a clases virtuales en directo impartidas por diversas matronas estadounidenses, canadienses y australianas como Gail Hart, Gloria Lemay, Maryn Leister, Patricia Edmonds o Carla Hartley (directora del AAMI).

Este verano me voy a registrar en la segunda parte de la formación “Introduction to Midwifery” y el año que viene comienza la última parte, “Advanced Midwifery Studies”. Entre libros, trabajos y clases virtuales, también tengo que asistir a conferencias y clases presenciales prácticas para poner a prueba mis habilidades matroniles.

Uno de los primeros manuales que tengo que leer es “Heart and Hands” de la matrona americana Elizabeth Davis (National Midwifery Institute NMI), así que aquí estoy estudiando y anotando hasta tener todo bien asimilado.

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Entre los trabajos que he elaborado, me hace feliz poder dar a conocer a la comadrona Choni Gómez, que me ha concedido una entrevista preciosa (que publicaré más adelante con su permiso) y también a Isabel Fernández del Castillo, de cuyo libro, “La Revolución del Nacimiento” he elaborado una sinopsis, ya que ha sido el primer libro que me he leído sobre el tema y ha hecho mucha mella en mí, podría decir que mi deseo de formarme como matrona nació de la lectura de este libro.

Aparte de todo esto, mi pasión por el mundo femenino (mis amigas me llaman friki del parto) hace que esté todo el tiempo que tengo libre investigando y leyendo artículos, revistas y libros sobre placentas y partos en familia o libres, mis temas preferidos para mi proyecto final.

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Y aquí termino por hoy. Poco a poco seguiré contando como voy evolucionando en esta nueva aventura. Aún estoy comenzando el camino, me queda mucho que aprender pero va a ser muy emocionante!

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De Partos y Prejuicios

Hace un tiempo que no paro de darle vueltas a un tema de bastante importancia y como soy una defensora radical del respeto a la autonomía de la mujer, la única con autoridad y poder sobre su propio cuerpo, creo necesario expresar mis reflexiones sobre este tema.

Cuando hablo de “partos en familia/libres, generalmente muy pocas personas comprenden de qué estoy hablando, pero si cambio la denominación por “partos no asistidos”, todo el mundo comprende perfectamente a qué me refiero.

Cuando utilizamos el lenguaje, muchas veces no nos damos cuenta de la connotación negativa que le estamos dando a un hecho nombrándolo de una determinada manera, cuando al mismo tiempo existe otra forma de nombrar ese hecho, con una connotación positiva, lo cual conlleva en el receptor una diferente manera de interpretar la información recibida.

Cuando hablamos de “partos no asistidos” automáticamente estamos despreciando este evento, con prejuicios y críticas a la mujer que ha tomado esa decisión. La denominación conlleva la aparición de pensamientos negativos, prejuicios y críticas como por ejemplo: “esa mujer es una irresponsable”, “no está lo suficientemente informada”, “la matrona es la única profesional para atender su parto”, “debe tener problemas mentales”, etc.

Pero no nos estamos dando cuenta de que esa mujer puede que tenga miles de razones para haber tomado esa decisión. Puede que tenga una historia de abuso en su infancia, puede que haya sufrido malos tratos en algún momento de su vida, puede que tenga un problema de autoestima, puede que haya experimentado un primer parto traumático o simplemente puede que tenga un control sobre su cuerpo que le viene dado de forma natural, confía en la capacidad de su cuerpo para parir, de tal manera que ella misma se ve totalmente capacitada para hacerlo sola o en compañía de su familia.

Cuando la mujer elige tener un parto sin asistencia profesional por problemas que ha tenido en su pasado que le han creado algún tipo de trauma, esta mujer necesita ayuda profesional para poder resolver sus miedos y sus traumas, y una vez curada, esos miedos ya no influirán en el tipo de parto que desea y podrá elegir sin ningún impedimento la manera en la que desea tener a su bebé.

En el caso en el que una mujer psicológicamente sana, sin ningún tipo de trauma ni miedos, decida tener un parto en familia, libre, esa decisión debe ser totalmente respetada y apoyada por el profesional, porque esa mujer es un ser humano inteligente, con total autonomía, capaz de tomar decisiones inteligentes, con poder y autoridad sobre su propio cuerpo. Esta mujer tiene un control total y confía al cien por cien en el proceso natural de su propio cuerpo para dar vida.

Mujeres de todas las clases sociales y niveles educativos eligen tener a sus bebés solamente con la presencia de sus familias y esto siempre debe respetarse y apoyarse. La comadrona/partera estará ahí apoyando a la mujer siempre que ésta la necesite, si es necesario, desde la distancia.

Cometemos un error cuando caemos en críticas y prejuicios al escuchar que mujeres tienen partos libres o eligen a quien ellas desean que les acompañen. Como futura comadrona, creo de excepcional importancia no caer en el error de sentirme rechazada u ofenderme porque una mujer no desee tenerme en su parto, y menos aún criticarla, sino que la honoraré y la admiraré por la seguridad y el control que experimenta sobre su propio cuerpo. Se debe respetar siempre el hecho de que la mujer es completamente libre para decidir y lo cierto es que ella es la única profesional que existe sobre su propio parto, solamente su cuerpo sabe cómo llevar a cabo el proceso.

El parto es inherentemente seguro e influye mucho la parte emocional en el proceso. Como todo en la vida, no somos perfectos y a veces se producen fallos y cuando esto ocurre no se debe culpar a la mujer bajo ningún concepto.

La decisión de parir libremente o en familia no es una mala elección, simplemente es una de muchas opciones. Lo que trato de expresar aquí es que no se trata de elecciones buenas o malas, sino de la capacidad de todas las mujeres para decidir libremente.

Finalmente quisiera poner de relieve que es muy importante saber cómo utilizar el lenguaje, especialmente cuando hablamos del parto. La forma en la que utilicemos el lenguaje tendrá un impacto en las emociones que experimentará esa mujer. Ante todo, debemos respetar y apoyar cualquier decisión que tome, si es una decisión meditada e informada. Nadie más que la mujer puede decidir cómo, dónde y con quién va a tener a su bebé. Las consecuencias de esa decisión no se pueden saber hasta el final, pero ella es la única responsable de sus actos, la única dueña de su cuerpo, ni gobiernos ni leyes tienen nada que decir en ese aspecto.

Utilicemos el lenguaje positivo a la hora de hablar del parto libre porque no sabemos las razones que hay detrás de esa decisión. Hablemos con la mujer, analicemos sus razones y comprobemos mediante el diálogo si es una decisión informada y si se ha tomado el suficiente tiempo para educarse sobre el tema, pero sobre todo, ofrezcámosle RESPETO y APOYO.

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Imagen propiedad de Amanda Greavette: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=123255484459412&set=a.123254151126212.21708.121956404589320&type=3&theater

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Matronas en Canadá. Un enfoque diferente.

Voy a hablar de cómo trabajan las matronas en Canadá desde el punto de vista de embarazada y futura mamá. Cuando termine mi formación como matrona, hablaré como profesional.

Cuando supimos que se iba a añadir un miembro más a nuestra familia en seguida nos pusimos a buscar información sobre cómo sería eso de tener un hijo en Canadá. Porque soy una apasionada del tema, más o menos ya sabía que todo iba a ser muy diferente a mi país de origen.

Aquí las matronas trabajan en grupos fuera del hospital y atienden partos en hospital, en tu propia casa o en casas de nacimiento, todo ello cubierto por la sanidad pública. Algunos grupos son grandes (15-20 matronas), otros son más pequeños y también existe la opción de trabajar sin formar parte de un grupo.

Algo que me resultó curioso es que, aunque el embarazo sea normal, de bajo riesgo, uno decide qué vía prefiere tomar, la del ginecólogo o la de la matrona.

Si se elige la vía del ginecólogo, el médico de familia atiende a la mujer embarazada hasta la semana 24 y de ahí pasa al cuidado del ginecólogo que me imagino seguirá realizando los tests rutinarios y si al final coincide que atienda su parto, pues genial, sino, tendrá en su parto a otro ginecólogo totalmente desconocido.

Yo por supuesto, como ya estaba muy informada sobre el tema y los ginecólogos solamente deberían de estar para atender los embarazos de alto riesgo, me fui por la vía de la matrona.

Si uno elige ser atendido por matronas, nada más ver en la prueba de embarazo el positivo, debe contactar a todos los grupos de matronas de la ciudad por dos razones: 1. Existe mucha demanda 2. No hay matronas suficientes para toda esa demanda, se necesitan, y muchas ( matronas españolas en paro venid para aquí!! ).

A la hora de contactar con cada grupo de matronas, tuve que rellenar un cuestionario muy básico online con mis datos personales, fecha aproximada de parto, y una redacción contándoles por qué me gustaría ser atendida por matronas, entre otras cosas. Así que rellené los cuestionarios de todos los grupos y esperé unos días. Comencé a recibir respuestas de algunos grupos diciéndome que me pondrían en lista de espera y me contactarían cuando tuvieran un hueco, hasta que recibí una respuesta afirmativa de uno de los grupos para concertar la primera reunión de bienvenida ( igual que cuando buscas un médico de familia, tú llamas y ellos deciden si te aceptan o no, y si lo hacen, organizan una reunión de bienvenida ).

En la primera reunión de bienvenida, en una casita estilo canadiense a donde tendríamos que acudir en futuras citas, había más parejas y también estaban todas las matronas (provienen de formaciones muy variadas: nurse-midwife, midiwife y birth attendant. Muchas se han formado en EEUU o Inglaterra) , se presentaron, nos ofrecieron té y hablaron extensamente sobre su modelo de trabajo (holístico y centrado en la familia) y lo que supone el modelo de atención de la matrona para la mujer y su familia. También participamos todos en una especie de debate sobre los problemas que existen hoy en día con respecto al intervencionismo y medicalización del parto y qué se debería hacer para cambiar la situación. Fue una reunión muy agradable y salimos muy contentos, convencidos de que habíamos elegido la opción correcta.

En la primera visita rutinaria después de la primera reunión, elaboraron mi historial y el de mi pareja y me hicieron los controles rutinarios ( toma de la tensión , escucha del latido fetal…etc), todo muy relajado, realmente el control del latido fetal solamente me lo hacían cuando yo lo pedía y no me pesaban a no ser que yo lo pidiera, pero deduzco que conmigo se lo tomaban con más calma porque me veían muy saludable. También nos preguntaban cómo nos sentíamos emocionalmente hablando, si me alimentaba de forma sana y por nuestra vida cotidiana en general. Y así en todas las visitas. Nunca me hicieron ni un solo tacto ni tuve la obligación de hacerme ningún test rutinario, sea ultrasonido, test sanguíneo, prueba de glucosa, Strep.B, etc, todo fue opcional y si nos negábamos a hacerlo no pasaba nada, era nuestra responsabilidad y eran nuestras decisiones, totalmente respetadas por las matronas. Sobre la semana 32 decidíamos de forma definitiva en donde queríamos tener a nuestro bebé y nos daban un dossier con  unas plantillas para elaborar nuestro plan de parto deseado y unos documentos para rellenar una serie de datos, así como una lista para tener todo preparado para nuestro parto en casa.

Cuando llegó la hora y las contracciones ya eran muy seguidas, la doula, que nos acompañaba desde las primeras contracciones, llamó a las matronas y vinieron dos de ellas. Todo pasó muy rápido, ninguna intervención innecesaria, ninguna exploración, nada, simplemente estaban ahí acompañándonos y orientándonos en el proceso. Respetaron todas nuestras decisiones, una de las cosas más importantes para nosotros.

Después del nacimiento de T., nuestras matronas nos visitaron en casa 3 veces para revisarnos a T y a mí, para controlar el buen establecimiento de la lactancia y solucionar cualquier duda que tuviéramos. Después de esas 3 visitas nos tocó a nosotros visitarlas a ellas 3 veces más hasta que el bebé cumplió 6 semanas y pasó al cuidado de nuestro médico de familia, ya que aquí el pediatra es un especialista al que se derivan los bebés que tienen algún problema. 

Nuestra experiencia con las matronas en este país fue maravillosa. En la última visita nos costó mucho tener que despedirnos de ellas porque realmente llegamos a tener una relación muy cercana, de mucha confianza y cariño. Cada poco tiempo les enviamos fotos de T. y siempre nos contestan con mensajes muy emotivos y cariñosos. 

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Matronas y Doulas en Canadá. Un trabajo en equipo.

Antes de llegar a Canadá, un tiempo antes de licenciarme en Psicología, empezó a nacer en mí un interés hacia el mundo de la mujer, tanto emocional como fisiológico, así que en cuanto terminé la carrera comencé a buscar información sobre matronas y doulas.

Cuando llegué a Canadá me informé sobre los cursos para formarme como doula y decidí matricularme. 

Este curso es impartido por doulas y matronas en una de las universidades de la ciudad en la que vivo, cuesta alrededor de 500-600 dólares canadienses y dura en total 23 horas repartidas en 3 días.

En el curso facilitan un dossier con información tan variada como anatomía y fisiología del parto, desarrollo fetal, parto y posparto, lactancia, cuidados prenatales, modelo de atención de la matrona, manejo de emociones en el embarazo y parto , complicaciones en el embarazo y parto, cesárea, comunicación y expresión,  técnicas de manejo del dolor (masajes), hierbas, aromaterapia, pautas para una mejor administración y gestión del negocio de la doula y para atraer clientes, cuidados del recién nacido, etc.

Pero la formación no termina ahí, este es el comienzo de un largo viaje que incluye atender clases de educación prenatal y de lactancia, acompañar partos tanto domiciliarios como hospitalarios o en centros de partos y documentar cada uno de ellos con firma incluída de médicos, enfermeras y/o matronas, todo ello para finalmente poder certificarse por la organización que uno desee ( Dona International, CAPPA, Childbirth International, etc). O también existe la opción de ser una Doula independiente, que es igual de válida. 

Además, una doula también puede impartir clases prenatales si antes se forma en ello en cualquiera de las organizaciones citadas o también puede formarse en un tipo de educación prenatal como Birthing From Within, Lamaze o Hypnobirthing entre otros.

Las profesoras de la formación en doula suelen decir que si quieres ser matrona, es aconsejable que te formes como doula por lo estresante que puede llegar a ser y para comprobar si realmente estás hecha para esa profesión. 

El trabajo de una doula en Canadá es muy intenso y estresante. Está disponible para la mujer las 24 horas del día, 7 días a la semana durante el último mes de embarazo y durante un mes después del parto, es decir, no puede hacer planes de ningún tipo, solamente está pendiente de que suene su teléfono en cualquier momento para salir de casa a toda prisa.

La doula hace varias visitas a los padres antes del parto en donde hablan y planean el tipo de parto que desean tener, además de hablar de experiencias previas, traumas, emociones con respecto al embarazo, parto, lactancia, etc

Cuando la mujer comienza a sentir las primeras contracciones llama a la doula y ésta acude a toda prisa para estar a su lado, aliviarle el dolor mediante masajes, hacer sesiones de aromaterapia, acompañarla, hablarle, cantarle, hacer lo que a la mujer en ese momento le haga más feliz. Pueden pasar horas y horas y horas y la doula seguirá ahí, al lado de la mujer, hasta que llegue el gran momento y sea hora de llamar a las matronas para que atiendan el parto en casa o acudir al hospital, en donde las doulas se reunirán con las matronas y viceversa para trabajar en equipo por el bienestar de la mujer.

Generalmente las matronas, en la primera reunión con los futuros padres, les hacen saber que sería muy beneficioso para ellos contratar a una doula para su parto y les hablan de los numerosos beneficios que ello conlleva. Doulas y matronas trabajan mano a mano, colaborando entre ellas por el bien de la mujer, la matrona necesita  a la doula y la doula necesita a la matrona. Cada una aporta y trabaja en distintos aspectos para el beneficio de la mujer a la que atienden y acompañan.

Cuando el bebé nace, todo el mundo felicita a los nuevos padres y las matronas y la doula se felicitan mutuamente por los preciosos momentos compartidos y se dan las gracias por la ayuda.

Matronas y doulas tienen diferentes roles pero un objetivo común: trabajan por el bienestar de la mujer. Eso es lo más importante, que la mujer se sienta cómoda, acompañada, tranquila, y tanto la matrona como la doula saben proporcionarle todo ésto desde distintos enfoques, uno más fisiológico y otro más emocional.

Pero lo más importante es que la única persona que tiene derecho a elegir quién la va a acompañar en su parto es la mujer.

En Canadá, la doula es una figura muy valorada por todos los profesionales de la salud por su importante aporte a la mujer en su embarazo, parto y posparto, tanto en el plano físico (mediante masajes o caricias) como emocional.

 

En el nacimiento de T., tanto mi doula, como mi pareja y mis matronas fueron pilares esenciales, cada uno con su rol. Todos me apoyaron de forma física y emocional, colaborando entre ellos, formando un equipo. Fue un parto en casa, precioso, perfecto, con dos matronas y una doula acompañándonos, maravillosas mujeres colaborando en armonía por un fin común, nuestro bienestar.

Distintos estudios demuestran la importante labor que las doulas realizan:

 http://summaries.cochrane.org/CD003766/continuous-support-for-women-during-childbirth

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21328263

http://ajph.aphapublications.org/doi/abs/10.2105/AJPH.2012.301201?prevSearch=doula&searchHistoryKey=&

http://www.sciencedaily.com/releases/2008/05/080529162613.htm

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